El psicoanálisis, la condición colonial y la descolonización



En principio se reabre el espacio de la discusión sobre las relaciones entre el psicoanálisis y la política, tomando en cuenta las asimetrías de poder en el campo cultural, posteriormente se discute el valor de cierto etnocentrismo en la autodefinición de los pueblos, además se realizan algunas consideraciones sobre la epistemología y los saberes comunitarios sobre la psicoterapia en relación a la academia y el psicoanálisis, tomando en cuenta el contexto histórico de la condición colonial y la descolonización.



José Luis Pardo Donoso, 30/03/2016, Bolivia
Grupo ILAP Bolivia / jlpardodonoso@gmail.com; pardo_donoso@hotmail.com

 

Empiezo por comentar algunas preguntas que se despliegan espontáneamente sobre las dificultades que implica el desarrollo del núcleo duro del cruce entre psicoanálisis y descolonización. Inicialmente se puede pensar que la dimensión epistemológica se desdobla en la oposición constante entre las perspectivas teóricas que parten de la particularidad cultural frente a las que se fundan en la pretensión universalista. Pero por otra parte, se hace presente de modo inmediato la dimensión política, de hecho las relaciones de poder están al medio de las identificaciones culturales, lo mismo sucede en la historia de la colonización y en las luchas de descolonización, lo cual tiene efectos visibles en la producción de saberes diversos.

De este modo se constituye el segundo escenario del debate, el de la política. Comentaré algunas palabras sobre lo que se entiende en general sobre política, para muchos es preocupante el hacer que ingrese el factor político de modo explícito al terreno del psicoanálisis, sin embargo, dicho aparte, ¿cómo poder evitarlo? Usaré el término política en un aspecto que generalmente es aceptado como válido, es decir en el sentido de hablar y decidir sobre las  dimensiones de la vida en común, no tanto en el sentido estrecho de desarrollar astucias para acceder al gobierno y luego desarrollar otra serie de picardías para mantenerse en la cúspide del poder político, aunque cabe aceptar que ambas dimensiones están muy unidas en la práctica. Además está presente en todo momento el interés de alejarme totalmente de la esfera de la publicidad política, a pesar de que efectivamente cumplir con este propósito no es fácil aunque siempre es encomiable realizar este esfuerzo.

Por otra parte, en los hechos se tiene la percepción nítida de que el psicoanálisis interroga al espacio político en unas épocas más que en otras, por ejemplo, con el ensayo titulado Psicología de las masas y análisis del yo se realiza un desmantelamiento por vía de la elucidación del inconsciente de la estructura libidinal de las masas institucionalizadas. Aunque nada es más alejado de la realidad que decir que hay un empuje anarquista en la obra de Freud, en cambio sí es aceptable admitir que el psicoanálisis hace un aporte importante para los movimientos libertarios de su época y del futuro. También se aprecia que dicho autor establece un modo específico de cuestionar los fundamentos de los lazos afectivos subyacentes en la Iglesia Católica y en los ejércitos nacionales. Con todo, cabe indicar que lo dicho por Freud en este campo de análisis no ha tenido influencias fuertes  directas en las denominadas ciencias humanas, sino mas bien se puede pensar que en todo caso ha cumplido un papel marginal. 

Igualmente se puede percibir que Freud interroga a la actividad política ejercida  por el sionismo de los primeros días, sé bien que esta afirmación puede parecer radical, pero dicha aseveración se basa no tanto en las cartas que probablemente habría escrito Freud sobre el nacionalismo judío, sino sobre todo hago referencia a su obra Moisés y el monoteísmo, trabajo interpretativo en la que aclara el valor y pertinencia del acto de descentrarse del preconcepto de la pureza cultural, en tanto que el autor apuesta a demostrar que Moisés era un ciudadano egipcio, con tradición y cultura egipcia, y que por tanto la transmisión mosaica no da lugar para asentar las bases históricas de un judaísmo esencialista originario. 

En la práctica al psicoanálisis le ha ido muy mal en el juego  político, se diría que la esfera política  ha perjudicado fuertemente a la escucha analítica, sobre esto los ejemplos históricos sobran: la estrategia política de la Iglesia Católica, de los cristianismos no católicos, del judaísmo sionista, de varias asociaciones nacionalistas, del nazismo, de algunos grupos feministas, del comunismo estalinista, etc. Cabe recordar, verbigracia, que con Francisco Franco el psicoanálisis fue prohibido en España, de hecho, hasta ahora no se practica el análisis en ninguna institución pública española, en México fue recibido como una técnica imperialista norteamericana, según hizo conocer Fromm. Aunque los psicoanalistas  han confrontado muchas veces con los políticos, se hace necesario volver a abrir el espacio de discusión, al respecto Freud recordó que el papel del médico, es decir del psicoanalista, es siempre y en todas partes ponerse al servicio del enfermo  y no de cualquier poder estatal  bélico.

Es importante recordar que Freud indicó que el odio es la substancia que estructura el conjunto de relaciones entre los hombres, obligándolos a defenderse contra él mediante la dinámica de la moral, a lo que yo podría añadir que también las ideologías, la segregación y las diferencias de clase cumplen  el mismo papel.  

En el aspecto político creo que el problema más grande y visible internacionalmente  es que en la actualidad se sabe que a nivel mundial el uno por ciento de la población tiene más dinero que el noventa y nueve restante. [1]   Sin duda, este hecho influye en el financiamiento de la academia, en la validación de las agendas de investigación y en la geografía de la producción científica.

Por otra parte, considero que la necesidad de incluir las diferencias, las sumas culturales, y la descolonización no deben ser tomadas como una simple extensión del dominio de las ciencias humanas sobre el terreno del psicoanálisis, eso sería molestoso e innecesario. En realidad, al prefigurarse el espacio de las diferencias culturales radicales entre los pueblos la imagen de terra incognita vuelve a aparecer en el campo psicoanalítico de un modo inusitado e imprevisible. A veces se presenta la diferencia radical como la imagen de las invasiones culturales bárbaras y en otras ocasiones evoca la percepción de las conquistas epistemológicas imperiales.   

De igual modo considero necesario realizar algunos comentarios sobre el denominado  etnocentrismo, en lo que atañe, opino que tal vez todos los pueblos son saludablemente etnocéntricos, considero que las grandes comunidades históricas y lingüísticas redactan su historiografía casi como los niños pequeños, en base a temores, registros efectuados desde el principio de realidad y el principio de placer, con el apoyo que brindan ciertas novelas difundidas y sobre todo con la plataforma que propone la divulgación de cierta literatura nacional, incluso nacionalista. En ese ínterin se constituye una especie de identidad cultural en la que el propio pueblo es el protagonista y por tanto se celebra  la imagen construida que la nación propia es más agraciada que otros pueblos en algún aspecto en particular, si es que no se percibe así misma como la más competente en todos los campos. En general, se diría con buenas razones que de un modo oculto o abiertamente transparente que todo pueblo es etnocéntrico. En cierta medida sería lamentable que una nación no fuera suficientemente etnocéntrica, justamente las poblaciones que han sufrido las secuelas de la condición colonial y postcolonial muchas veces presentan problemas de identidad nacional, ya que sucede a menudo que sus élites se identifican con lo que algunas veces se llamaron burguesías internacionales, es decir, sus sectores dominantes tienden a definirse como “ciudadanos del mundo”, por lo menos en su capacidad de gasto y acumulación financiera. Por el contrario, los sectores empobrecidos tienen una identidad ligada al terruño y a las comunidades más tradicionales que incluyen una precisa identidad local que contiene a veces una gran cantidad de elementos etnocéntricos. De todos formas es necesario considerar que  tal vez la obra de Freud nos invita a ponernos en un más allá del etnocentrismo.

Por otra parte, el problema epistemológico de la descolonización es central en este campo discursivo, al respecto pienso que absolutamente todas las ciencias humanas se enfrentan al problema epistémico de la descolonización. Lo que implica la necesidad de ir más allá del hecho de debatir el cuestionamiento del lugar de la enunciación de los discursos académicos, ya que en todo momento está en juego el modelo epistémico del universalismo y del proselitismo que se realiza.

De hecho, una dificultad de convivencia práctica entre las diferentes ciencias es que se hace muy difícil partir de la igualdad de saberes en el campo de las tradiciones y técnicas de la psicoterapia en el campo psicológico, sería más fácil para nosotros reconocer la validez de las consultas del sabio comunitario dotado de saberes ancestrales con igual grado de reconocimiento que el cuerpo teórico y clínico del psicoanálisis, sin embargo no es factible sostener la complementariedad epistémica, práctica y ética de dichos saberes, sobre todo en un plano de equivalencia en la jerarquía académica. Desde ya, no se hace posible una descolonización por la vía del reconocimiento, tampoco es realizable por la vía del saber aplicado, es decir de un psicoanálisis adecuado y pertinente a la cultura local,  social y económica. De hecho el “modelo de la aplicación” se basa en el patrón del positivismo, que habla de un conocimiento general que podría ser adecuado a las características particulares del medio, en definitiva el modelo de la ciencia aplicada trata de volver a confirmar un tipo de pensamiento único y excluyente que se pretende válido a toda hora.

Para valorar la complejidad de esta situación epistémica en el campo de las descolonización propongo tomar en cuenta el ejemplo de las ciencias sociales, pienso en el caso de la mayoría de los libros latinoamericanos que se editan bajo la línea del pensamiento descolonizador, pero que en la práctica su crítica a la condición colonial la hacen frecuentemente con las categorías tomadas del pensamiento moderno, es decir, bajo un modo de entender y percibir desde registros cognitivos eurocéntricos. Con lo dicho, no llamamos al pesimismo epistémico generalizado si no que introducimos la realidad de las condiciones de posibilidad de pensar la descolonización desde el psicoanálisis actual, tal como está desarrollado. 

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Palabras clave: PSICOANALISIS, POLITICA, ETNOCENTRISMO, EPISTEMOLOGIA, CONDICION COLONIAL, DESCOLONIZACION.

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BIBLIOGRAFÍA

  1. Fanon, Franz.  Les damnés de la terre. Gallimard. París. 1961.

  2. Oxfam. Una economía al servicio del 1%. www.oxfam.org ©. Consultado el 20 de enero del 2016. 

  3. Freud, Sigmund. Moisés y el monoteísmo. Obras completas. Traductor López -  Ballesteros. Biblioteca Nueva. Buenos Aires. 1988.

  4. Pardo Donoso, José Luis. El psicoanálisis en la edad de la felicidad cínica. Gente Común. La Paz. 2011.   

     

 


[1] Oxfam. Una economía al servicio del 1%. www.oxfam.org ©. 2016.