La “raza” – una proyección sobre el cuerpo I Pensar el racismo desde Freud (esp)



En su última gran obra cultural, “Moisés y la religión monoteísta”, Freud trata la cuestión del antisemitismo. Como en Tótem y tabú, en el Moisés y la religión monoteísta, Freud sale de su consultorio y se compenetra de otras ciencias, convencido como el mismo dice: “… que en la vida del género humano ha ocurrido algo semejante a lo que sucede en la vida de los individuos.” Es en su tercer ensayo que Freud analiza directamente la problemática del antisemitismo. Es lo que presento, analizo y comento en esta primera parte de mi trabajo. La reflexión de Freud sobre el antisemitismo es a la vez, como lo veremos en la segunda parte de manera mas desarrollada, un aporte psicoanalítico al fenómeno del racismo.



Andrés Gautier , 30/03/2016, Bolivia
GEP Bolivia / gautierbravo@entelnet.bo

 

Jorge Bruce, en su trabajo, muy interesante, “Nos Habíamos Choleado Tanto – Psicoanálisis y racismo” (2007), observa el poco de espacio que ha tenido en el pensamiento psicoanalítico el tema del racismo aunque muchos psicoanalistas como Freud han sido judíos y han sufrido épocas de antisemitismo.

Sin embargo es un hecho llamativo que justamente en su última gran obra cultural, “Moisés y la religión monoteísta”, Freud enfrenta el tema del antisemitismo y trata de responder al porqué del fenómeno. También trata de responder a la causa de la sobrevivencia del judaísmo pece a todas las persecuciones sufridas. El hace algo muy complejo considerando la época en la cual se encontraba, en plena persecución nacional-socialista.

Como en Tótem y tabú, en el Moisés y la religión monoteísta, Freud sale de su consultorio y se compenetra de otras ciencias, en este caso de arqueología y ciencias bíblicas, convencido como el mismo dice: “… que en la vida del género humano ha ocurrido algo semejante a lo que sucede en la vida de los individuos... de contenido sexual-agresivo que dejaron secuelas duraderas… olvidadas… y, tras un largo periodo de latencia, volvieron a adquirir eficacia…” (p.77). Y cuando habla de secuelas duraderas, se refiere a lo que hoy se define como secuelas traumáticas transgeneracionales.

Es en su tercer ensayo que Freud analiza directamente la problemática del antisemitismo. Comienza con los reproches justificativos dirigidos a los descendientes del pueblo judío por la teológica cristiana: “Habéis muerto a nuestro Dios.” (p.86)  Lo que en la visión de Freud se tiene que entender en el contexto del asesinato del padre primordial  y sus reencarnaciones donde la diferenciación justificativa cristiana era de decir:” Nosotros hemos hecho lo mismo, pero lo hemos confesado.” (p.87)

Sobre este tema Freud no ahonda mas aunque esta argumentación, que se encuentra en numerosos teólogos católicos y protestantes a lo largo de los siglos, merecería ser analizado en su determinante histórico y psicosocial. Hecho es que esa teología ofrece un exutorio a un odio latente colectivo.

Y en lo que sigue, Freud se interesa particularmente en el odio: ”Un fenómeno de la intensidad y permanencia del odio de los pueblos al judío debe tener…mas de un fundamento.” (p.87) Ese odio de masas que vamos encontrar en otros fenómenos de racismo. En ese odio Freud reconoce factores objetivos, pero lo que le interesa son las “fuentes secretas, que uno tendería a reconocer como los motivos específicos.” (id.)

Comienza con factores sociológicos como el ser minoría que “invita a su sofocación”, para concentrarse en factores del racismo antisemita que son, como dice “de todo punto imperdonables”:

  1. El ser diferente de sus pueblos anfitriones aunque tengan una historia común, aunque su diferencia no es tan radical como los asiáticos: “La mayoría de las veces, (los judíos) son mezcla de los pueblos mediterráneos y herederos de su cultura.” (p.87) Aquí Freud retoma como factor explicativo el narcisismo de las pequeñas diferencias de la siguiente manera: “la intolerancia de las masas se exterioriza con más intensidad frente a diferencias pequeñas que frente a diferencias fundamentales.” (id.)

En este punto es interesante recalcar que no ve al judío como “raza”, sino como una “mezcla de pueblos”, lo que corresponde a la historia. Es un tema retomado en la actualidad por el historiador israelita Schlomo Sand en su obra “Comment le peuple juif fut inventé », (Traducción : Cómo el pueblo judío fue inventado).  Lo complejo de la temática es que en el momento que la tradición judía introduce el principio de que únicamente el que es hijo de madre judía es judío, introduce implícitamente el concepto de raza con el principio de exclusión del que no nació de una madre judía.

  1. Desafían todas las opresiones, las mas crueles persecuciones que no han logrado desarraigarlos: “muestran aptitud para afianzarse en la ganancia del sustento y, toda vez que les es permitido, prestan valiosas contribuciones a todos los logros culturales” (p.88).

En este segundo punto, Freud no explica “lo imperdonable”, pero retoma el tema en su tercer ensayo observando que de la cuenca mediterránea, el pueblo judío “es casi el único que subsiste hoy tanto en el nombre como en la substancia…”  Y se pregunta ¿De donde le viene esa vitalidad y como se entrama su carácter con sus destinos?” (p.102) Ese factor, haciendo del pueblo judío un motivo de envidia por haber sobrevivido a la acción misionera violenta del expansionismo religioso cristiano.

En lo que sigue, Freud introduce lo que el caracteriza de “motivos mas profundos del odio al judío” y que “arraigan épocas del remoto pasado” y “producen sus efectos desde lo inconsciente de los pueblos….”  Aquí su tesis es la siguiente: “que todavía hoy los otros pueblos no han superado los celos frente a aquel que se presentó como el hijo primogénito y predilecto del Dios Padre, ni más ni menos como si hubieran dado crédito a esa pretensión.” (p.88).

Ahora, en el tercer ensayo, Freud rectifica esa visión, describiendo la actualidad de la creencia de ser “el hijo primogénito y predilecto”: “tienen de sí mismos una opinión particularmente elevada, se consideran mas nobles, de mas alto nivel, superiores a los otros, de quienes se han segregado, además por muchas de sus costumbres. Y a raíz de ello los anima una particular seguridad en la vida, como la que proporcionaría la secreta posesión de un bien precioso, una suerte de optimismo; las personas piadosas lo denominarían ‘confianza en Dios.” (102) También habla de la “arrogancia judía” (p.103) en ese contexto.

Yo puedo identificarme con lo escrito por Freud. De madre judía y de padre du una familia calvinista, aun estudiando teología protestante, sentía ese orgullo de ser judío que siento hasta hoy que tiene que ver con identificaciones positivas ligadas al judaísmo, pero que esta a la vez inconscientemente construido sobre la creencia de ser el pueblo elegido. Mi madre, una atea consecuente, me transmitió ese orgullo mencionando Marx, Einstein y otros. Es decir que más allá de la religiosa, esa marca religiosa recibió una expresión laica.

Esta tesis central se sirve de una analogía con la psicología individual como un elemento explicativo: los celos hacia el hijo predilecto que puede hasta provocar deseos de muerte. Es ese odio que Freud observa y cuya “intensidad y permanencia” persigue el pueblo judío.

En lo que sigue, Freud trata de la expresión corporal del pueblo elegido que es la circuncisión, lo que es una forma de auto segregación como lo dice Freud. Es decir que se trata de una marca de diferenciación voluntaria, visible aunque escondida al otro. Y Freud va más allá porque apunta a la “castración temida”: “tocar así un fragmento del pasado de los tiempos primordiales, que de buena gana se olvidaría.” (p.88) - es decir, el recuerdo del padre castrador de la horda primitiva, la circuncisión siendo la expresión simbólica de sumisión ante el Padre y el precio a pagar para ser el pueblo elegido. 

Para terminar,  consecuente con su visión que las marcas traumáticas que viven los pueblos vuelven después de tiempos de latencia en forma de un retorno de lo reprimido, Freud lanza la tesis que: “todos estos pueblos que precian odiar a los judíos, solo se hicieron cristianos tardíamente en la historia, a menudo forzados a ello por una sangrienta compulsión.” (id.) - es decir por una traumática imposición. Y continua: “Uno podría decir que todos son ‘falsos conversos’ … no han superado su inquina contra  la religión nueva que les fue impuesta.” (id.) Inconscientemente se trataría de una envidia hacia el pueblo judío que supo resistir a la imposición de la religión cristiana: “Su odio a los judíos es, en el fondo, odio a los cristianos.” - un desplazamiento.

Es aquí que Freud expone una teoría especifica al fenómeno de la revolución nacional-socialista: “Su odio a los judíos es, en el fondo, odio a los cristianos, no cabe pues asombrarse, pues, si en la revolución nacional-socialista alemana este íntimo vinculo entre las dos religiones monoteístas halla tan nítida expresión en el hostil tratamiento dispensado a ambas.” (id.)

Reflexionando lo que acaba de ser presentado, se podría decir ¿pero que tiene que ver el antisemitismo con el racismo si acabamos de ver que Freud se distancia claramente de considerar al judío como raza? A remarcar también que la connotación racista que se pone la construcción del concepto de “antisemitismo”  es inadecuada. El término «semita» se refiere fundamentalmente a aquellas personas cuya lengua materna es una lengua semita (como el árabe, el hebreo…) para referirse a una gran familia de lenguas originarias del Próximo y Medio Oriente y que actualmente se conocen como lenguas semíticas.

No hay que olvidar que el concepto de raza es una construcción pseudocientífica del siglo XIX. Lo que queda anclado en las mentes son proyecciones racistas. Como Hitler creyendo en su construcción de la origen aria de la raza alemana, declaró en la discusión con sus generales que se oponían a invadir la Unión Soviética porque la historia militar había mostrado que ninguna fuerza armada resistía al invierno ruso: “Das Deutsche Volk ist Wetterfest.” (El pueblo alemán resiste a cualquier tiempo). De hecho la derrota militar de las Fuerzas Armadas alemanas en Stalingrad anunció la derrota final de Alemania.

Hablar de racismo, no trata de la relación entre razas, es hablar de proyecciones e identificaciones racistas hacia si mismo o hacia el otro.  Lo que nos interesa en el tema del racismo, en este congreso, es que pone en sus proyecciones “el cuerpo” en una posición central para su magnificación o su destrucción.

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Palabras claves: Racismo – antisemitismo – historia individual/historia colectiva – el pueblo elegido - el trauma transgeneracional colectivo.

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Bibliografia

Bruce, J.: Nos Habíamos Choleado Tanto – Psicoanálisis y racismo, Universidad de San Martín de Porres, Fondo Editorial, 2007

Freud, S. (1938): Moisés y la religión monoteísta, AE, 23, Argentina, Amorrortu

Sand, S. : Comment le peuple juif fut inventé, Paris, éditions Fayard,‎ 2008