La “raza” – una proyección sobre el cuerpo II. Pensar el racismo desde el psicoanálisis (esp)



El racismo se caracteriza por la sobrevaloración del cuerpo en su magnificencia como para su desprecio. El presente trabajo analiza su función psicosocial en tanto que construcción mental consciente/inconsciente que concilia el narcisismo de vida con el narcisismo de muerte como modus vivendi.



Andrés Gautier , 30/03/2016, Bolivia
GEP Bolivia / gautierbravo@itei.org.bo

 

La característica de la ideología racista es de sobredeterminar el cuerpo,  sobrevalora la piel y la fisionomía como el lugar de la representación del individuo, de sus características, de su personalidad.

Ilustraré lo dicho con una historia particular: La experiencia del escritor americano, John Howard Griffin, que se transformó en negro para vivir durante 6 semanas esa condición en la Nueva Orleans, en 1959. Es decir pocos años antes del movimiento emancipador dirigido por Martin Luther King contra la discriminación racial. Lo único que hizo fue cambiar su pigmentación. No cambió su nombre ni su identidad. (p. 11) Realizó la experiencia con el seguimiento de un dermatólogo.

El relata que la primera vez que se mira al espejo con su nueva pigmentación, ve “un Negro feroz, calvo, muy moreno que me fijaba con intensidad en el espejo. No me parecía por nada…estaba encarcelado en el cuerpo de un extranjero total, poco atrayente con quien no me sentía ligado por nada… Mi personalidad misma estaba expuesta a una metamorfosis tan absoluta que resentía una profunda angustia.[1](p.19-20) Esa imagen que veía era como “un retorno a África, a las chozas y al ghetto, a las luchas desesperadas contra el anatema negro.” (id.) Era el blanco que miraba al negro con el sentimiento del totalmente otro, no podía reconocerse en él aunque era él. El va hasta afirmar que había perdido el sentido de su personalidad: “Su apariencia me disgustaba.” (p.21)

Para entender la situación angustiante en que se encontraba Griffin, los aportes de Didier Anzieu son valiosos. Muestra en su obra maestra “El Yo-piel” la función fundante de la piel, para la construcción del Yo en el bebé. Anzieu habla de la “necesidad de una envoltura narcisista” (p. 61). En el proceso de diferenciación de la madre y de auto reconocimiento, la piel es la expresión visible, una constancia de quien es él. El niño se sirve del Yo-piel para poder representarse a si mismo. Ahora, si hay un ataque a esa misma piel, lo que vive Griffin, uno puede imaginarse los efectos que produce. En este caso él describe una fase de despersonalización que está facilitada por entrar en la piel de lo que era por esencia objeto de desprecio. Griffin menciona un dicho típico de la época: ”mas su piel es clara más es honestos.” (p.17) Es muy probable que pese a todo su compromiso contra la discriminación racial, inconscientemente ese desprecio racial estaba incorporado en él. Aunque identificado en la lucha antirracista, el poder de la mirada racista lo había invadido.

Relata numerosas situaciones frente a la mirada del blanco. Cuenta una escena típica. Estaba en un bus mirando una señora blanca de una edad avanzada. cuando ve de repente sus ojos endurecerse diciendo: “¿Porqué me mira así?” (p.34). Sintió entonces como enrojecía y vio las miradas hostiles de los blancos que lo atemorizaron, a tal punto que tuvo que decir: “Lo siento.”, mirando sus rodillas. Y a la señora de decir: “se vuelven cada día más atrevidos.”  La mirada, expresión fundamental y primaria entre seres humanos, estaba obstruida.

Estaba viviendo en una sociedad, donde el blanco tenía el poder de la hostilidad y de la superioridad. También cuenta una escena donde tuvo que vivir el disfruto sádico, narcisista y conocido de blancos que buscan su presa para perseguirla y darle una buena paliza. De la paliza pudo salvarse.

Aprendió a conocer lo que los negros denominan “el ojo de odio” que es de una intensidad que nunca había conocido anteriormente acompañado de una intensa rabia. Le ocurrió en ese cotidiano que puede volverse un infierno por su repetición lacerante. Un día quiso comprar un boleto de autobús y va a la ventanilla: “Cuando la señora que vendía boletos me vio, su rostro, que sino tenía algo placentero, se endureció mostrando una expresión de hostilidad agresiva. Esa actitud gratuita fue tan inesperada que me dejó desconcertado. ‘¿Que quiere?’ Me preguntó tajantemente. Buscando una voz cortés, le pregunté informaciones sobre la partida de los autobuses para Hattiesburg. Me respondió de manera grosera, lanzándome una mirada cargada de tanta aversión que reconocí lo que los Negros llaman “el ojo de odio”. (p.78-79)

Según lo que pudo observar Griffin, “la única cosa que salva al negro de la desesperación completa, es su convicción ancestral que esas cosas no le están destinadas personalmente, pero a su raza, a su pigmentación.” (p.71) Lo que es una manera fundamental de querer proteger el Yo-piel, salvar la individualidad negada por la ideología racista. A la vez no protege de la impotencia traumática frente a las humillaciones de las agresiones cotidianas, porque, como señala Freud, el yo es ante todo un “yo corporal”. La mirada racista que se ataca a la raza, se ataca a todo lo que representa para él el negro y de esa manera se ataca a toda la persona porque el yo corporal  "No es sólo una esencia-superficie, sino él mismo, la proyección de una superficie." (Freud, AE, 19, p.27)

No es sorprendente que Griffin diga que en el fondo de cada alma negra está el susurro: “Eres negro. Estas condenado.” En el “ojo de odio” se manifiesta la pulsión de muerte que el receptor percibe con toda su fuerza.

Me parece fundamental destacar en esta ocasión que la voluntad de exterminar una dicha “raza” no apareció con el nacional-socialismo. Estuvo presente en la Conquista y las otras colonias. A mencionar dos valiosos trabajos del escritor sueco Sven Lindqvist: “Terra nullius” que da cuenta de la liquidación de los aborígenes australianos y de “Hay que exterminar todos esos brutos”, que recuerda la ideología de la exterminación  del imperialismo del siglo XIX. A Lindqvist, de decir: “la exterminación por Europa de las ‘razas inferiores’ en los 4 continentes ha preparado el terreno para la exterminación por Hitler de los 6 millones de judíos en Europa.” (p.16)

Bruno Bettelheim y Janowitz hablando del nacional-socialismo, dicen que el racismo toma el lugar de la religión: “nadie puede ser ‘admitido’ en esa nueva ‘religión’: el infiel, el hombre de raza inferior de extinguirse.” (en Bruce, p.56). En otras palabras, es una ideología que da sentido a la vida de una manera especifica: ”Para que yo viva, el otro tiene que morir.”, en la tradición del darwinismo social de Herbert Spencer, de la ley del mas fuerte. A la vez “la raza malvada” no tiene que desaparecer totalmente, porqué con su desaparición la ideología pierde sentido. El ego racista, la autoestima racista vive del sentimiento de superioridad hacia el otro.  Con el tema del racismo estamos frente a la imbricación entre el narcisismo de vida y narcisismo de muerte en el sentido que André Green da a los 2 conceptos.

En el desarrollo del narcisismo, el narcisismo de vida, la libido yoica se deshace de las pulsiones de muerte que lo hacen querer retornar al estado de inercia, de no vida que conoció previamente. Esas pulsiones de muerte encuentran entonces su expresión en la fase anal en el sadismo, es decir en su desplazamiento hacia el otro. En el racismo, el narcisismo de muerte encuentra su objeto en un objeto que él considera inferior, mas débil, es decir que tiene una componente cobarde, como el verdugo con su víctima. Es decir que el racismo es un exutorio al odio y a las fantasías de destrucción que pueden expresarse porque en el lugar que le corresponde no puede expresarse. El sadismo anal que no puede expresar su rabia y sus deseos de venganza ante sus educadores que le ponen limites, buscara otros espacios de expresión. Es así que impotente ante las relaciones de explotación que puede vivir en la sociedad capitalista, el racismo ofrece un “buen” exutorio.

El racismo es una ideología de gran impacto humano porque encaja con el narcisismo de muerte, un narcisismo de muerte que tiene por función de fortalecer una autoestima basada en el sentimiento de poder. Tratar el racismo como una cuestión de prejuicio, es una banalización de la problemática, haciendo creer que con buenas intenciones se puede contrarrestar el racismo. El racismo tiene su seducción porque responde a las fantasías de poder, las justifica y da cabida al narcisismo de destrucción. Los políticos saben bien como utilizarlo cuando les conviene.

Retomando las analogías de Freud del “hijo predilecto” (Freud (1938), p.88) para su uso en la comprensión de la psicología de masas como lo hizo para entender la tenacidad en existir del pueblo judío como pueblo elegido, pienso que  ese modo de existir colectivamente tiene una gran atracción narcisista. El nacional-socialismo vivía del sentirse llamado a dominar el mundo.

Esas atracciones de ser el “hijo predilecto” se manifiestan similarmente en las creencias de ser la nación elegida, la nación portadora de la civilización, la verdadera y única religión del único y verdadero Dios…. El racismo o la mentalidad colonial y neo-colonial se nutren de la pretensión de ser el único en poder llevar adelante los pueblos originarios. El sistema capitalista esta construido sobre un concepto oligárquico de unos pocos que son los elegidos por reunir en sus manos el destino económico del mundo, en donde sobrevive quien puede. Si muchos mueren en guerras, de hambre, en la miseria “que pena, así es la vida”. Hay los elegidos para vivir y los otros.

Todos esos ejemplos que tienen en común de ofrecer un tipo de estructuración, de permitir un plus en la autoestima colectiva, en las fantasías de grandeza primarias de nuestro narcisismo, puede ser un estimulante, un activador mental, canalizando las fuerzas constructivas de colectividades. A la vez, esas fantasías de grandeza promueven las fantasías de superioridad destructivas con sus manifestaciones de arrogancia, intolerancia, de prepotencia, de dominación y pueden transformarse en un exutorio del narcisismo de muerte. Hay que decir en términos marxistas que la infraestructura capitalista en sus manifestaciones económicas, sociales y políticas con sus manifestaciones psicosociales determina la superestructura que se manifiesta en ideologías de los pocos elegidos a la “felicidad eterna” y de los “condenados de la tierra” para tomar la formulación de Frantz Fanon.

Para terminar, quiero subrayar la fuerza de la atracción racista en fenómenos que podemos caracterizar como identificaciones con el agresor. Así el deseo de blanquearse la piel. Un articulo de periódico boliviano cuenta que el blanqueamiento de la piel se ha vuelto una gran moda en las jóvenes mujeres de India. Generó casi 500 millones de USD en 2013 (Página Siete, el 13.7.2015) , un gran negocio, aunque pueden tener efectos perjudiciales para la salud.

En un caso que estaba tratando, la paciente me contó que su mamá le había dicho que sería bien que blanquee su piel (porque era morena… Cuando reaccione, diciendo “qué duro”, me reprochó mas tarde no haber respetado el principio de abstinencia. De hecho no había entendido que se había identificado con el deseo de la madre.

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Palabras claves: Racismo – el ojo de odio – el Yo-piel - narcisismo de muerte – darwinismo social

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Bibliografía

Didier, A.: Le Moi-peau, Paris, DUNOD, 1995

Freud, S. (1923) : El yo y el ello, AE, 19, Argentina, Amorrortu

Freud, S. (1938) : Moisés y la religión monoteísta, AE, 23, Argentina, Amorrortu

Green, A.: Narcisismo de vida, narcisismo de muerte, Argentina, Amorrortu, 1999

Griffin, J.H.: Dans la peau d’un noir, Gallimard, Paris,1962

Lindqvist, S.: Exterminez toutes ces brutes, Paris, ed. Les Arènes, 2007

 

 

[1] Las citaciones extraídas de « En la piel de un negro » y « El Yo-piel » son traducciones que he hecho de las publicaciones en francés.