Migración y exilio: de la lengua madre a la lengua síntoma. Reflexiones posibles sobre algunas problemáticas de los sujetos migrantes.



Experiencias complejas que confrontan al sujeto con diversas problemáticas, implicando un reajuste permanente de la economía libidinal del sujeto. Es una reflexión sobre la inmersión del sujeto migrante en otro campo de sentido, en el campo de una lengua extranjera, otra y distintiva del contexto receptor.



Romina J. Alves, 27/08/2020, Madrid
UBA-APA / romina.alves@yahoo.com.ar

 

“Minha Pátria é minha língua”
Fernando Pessoa

Las migraciones pueden ser entendidas como experiencias complejas que confrontan al sujeto con diversa problemáticas que implican un reajuste permanente de la economía libidinal del sujeto. En este sentido, el interés de este estudio, producto parcial de la elaboración de un proyecto de investigación y tesis de maestría, se centra en una reflexión sobre la inmersión del sujeto migrante en otro campo de sentido, en el campo de una lengua extranjera, otra y distintiva del contexto receptor. En relación a ese encuentro, y considerando fragmentos de casuística de pacientes migrantes, es que se propone entender a las eventuales dificultades que surgen en el proceso de adquisición de una lengua extranjera (LE), en condiciones migratorias, como un posible indicio sintomático, metáfora, de eventuales resistencias a identificarse con la cultura receptora. Esta propuesta se inscribe dentro del campo del Psicoanálisis de la Migración y el Exilio propuesto por los Grinberg (1984).

Este trabajo pretende ofrecer un análisis posible respecto a la problemática que se da en algunos sujetos migrantes en lo tocante a la adquisición de una lengua extranjera (LE) en contextos destino[1], la propuesta se desprende de una investigación en curso cuyo eje se centra en continuar y enriquecer el campo de estudio del Psicoanálisis de la Migración y el Exilio, inaugurado por los Grinberg (1984).

Los ejes articuladores que se proponen como elementos clave en una posible lectura del fenómeno planeado son las nociones freudianas de identificación y proyección junto a la adherencia a la importancia que Lacan da a lo largo de su obra al papel de la lengua en la constitución subjetiva, nociones como las de “hablante ser” o sujetos de lalengua” dan cuenta de este énfasis y de la imposibilidad de concebir al ser hablante por fuera de un orden simbólico antecedente y particular en el que yacen los tesoros significantes que demarcan a cada quien.

En este sentido, es que se propone entender a aquellas dificultades que surgen en el proceso de ad- quisición de una LE[2], en condiciones migratorias, como un indicio sintomático, metáfora, de eventuales resistencias a identificarse con la cultura receptora. Asimismo, es de destacar la dimensión traumática que encarna el hecho del atravesamiento del lenguaje, discursivo, al que queda expuesto el humano, en tanto conciencia arrojada al mundo[3], en su advenimiento al orden simbólico precedente y propio de su contexto.

Así, se especula con que la relación que se haya tenido con la lengua madre al momento de dicho atravesamiento[4] puede verse reproducida y reactualizada en ocasión de la nueva entrada en otro contexto lingüístico. En este punto es que se puede tomar la noción de identificación  y, muy especialmente, las herramientas que ofrece una posible lectura en clave edípica del fenómeno planteado.

En esta sintonía, las dificultades postuladas, expresadas tanto en la permanencia de trazos fonemáticos marcados de la lengua madre como en eventuales manifestaciones negativas radicales respecto a la adquisición del nuevo idioma, podrían pen- sarse como una tentativa de conservación de la lengua madre, de la propia patria y de la yoidad.

Los trances migratorios demandan un alto costo en términos de movilización de recursos psíquicos que implican reajustes permanentes de la economía libidinal, son situaciones en las que la in- mersión en un contexto desconocido confronta al sujeto con vivencias de fragmentación, en las que, se piensa, la lengua otra puede venir a irrumpir en la vida del sujeto como un elemento tercero y disruptivo respecto a la relación que se sostenga con esa madre lengua que, tal como reza el epígrafe escogido, se figura, al mismo tiempo, como patria, lugar espectral en el que el sujeto puede albergar en el marco del orden de la fantasía, ya lejos de su contexto, y en el que es albergado en tanto que, a pesar de su ausencia, sigue siendo nombrado.

Respecto a estas consideraciones, se destaca el aporte que Freud realiza respecto al valor de la fantasía tanto como medio de conservación de objetos como elemento articulador del síntoma. Este concepto sirve a esta ponencia en la medida en que permite esbozar una concepción de la problemática en la que el campo de la fantasía se develaría como clave, pues sería en ese espacio en el que iría a residir el objeto lengua madre junto con toda su carga significante e identitaria.

Se trataría de un lugar en el que sería dable un encuentro pleno con un elemento propio, próximo, y lejano a la vez, en el que se jugaría algo del orden del cumplimiento de deseo “por privación y añoranza” [5].

De ese modo, la recurrente remisión y encuentro con el elemento “lengua madre”, albergado en la fantasía, podría conllevar a una suerte de embotamiento del sujeto en esa dimensión junto con un consecuente distanciamiento del nuevo código, lengua otra, hecho que podría conducir a una eventual manifestación sintomática produciéndose un estigma, una marca en el decir y con ello el advenimiento de un pasaje de la lengua madre a la lengua síntoma[6].

Esta manifestación produciría un distanciamiento del contexto destino junto con dificultades de diversa índole respecto a la adaptación al mismo, hecho que podría agravar la adherencia, aferramiento sintomático, en pos de recrear una vivencia de “paraíso perdido”, junto con la eventual perturbación con el nexo del sujeto con la realidad[7]. Acaecerían para el sujeto situaciones de eventual segregación, desarrollándose un terreno fértil para la patología y la estigmatización.

“La lengua nos afecta primero a todos por los efectos que encierra y que son afectos”[8] afirma Lacan y en esta afirmación deja entrever lo que se planteaba en el inicio de este escrito respecto al carácter insoslayable de la lengua en lo tocante a la constitución subjetiva. En este punto, y considerando la dinámica de las identificaciones y proyecciones que pueden darse en el sujeto migrante y, sobre todo, la singularidad de las condiciones migratorias para cada quien, se puede realizar un análisis respecto de los casos en los que la lengua madre pasa a sufrir un borramiento total, un olvido absoluto en el que su ocasional emergencia puede ser del orden del lapsus, formación del inconsciente que, en estos casos, aparece denunciando un origen, una estructuración y pertenencia que se figura escindida y desalojada de la vida.

Estos casos de olvido radical y adopción camaleónica del idioma y cultura del contexto destino podrían ser entendidos a partir de un análisis del carácter de las proyecciones realizadas por el sujeto; así, los objetos cultura y lengua otra podrían ser, eventualmente, revestidos y depositarios de toda suerte de atributos positivos, ofreciéndose a la identificación de aquel que, atravesando el trance migratorio, se despoja de sus identificaciones primeras con esa lengua madre para hacerla igualmente síntoma, en un olvido que,- al momento de un ocasional encuentro con un coterráneo-, lo arroja a un lugar de extranjeridad en el terreno de un sedimento significante que otrora lo constituyera.

Al momento de ofrecer un análisis más pormenorizado de estas presentaciones, sería de utilidad considerar la particularidad y el carácter de las condiciones migratorias y de aquellas razones que motivaron el desplazamiento, pues se considera que las mismas pueden servir de abono al despliegue, o no, de patologías.

“Mi patria es mi lengua”, reza el epígrafe escogido, dejando en evidencia la captura del efecto que lalengua tiene respecto a la constitución subjetiva de los seres hablantes, al mismo tiempo que da cuenta de la dimensión lenguajera de los objetos. Conforme esta lógica, cobraría sentido el aferrarse al trazo identitario fonemático a fin de no partir de un espacio espectral primigenio, en el que el encuentro con la madre lengua pacifica, pero que al mismo tiempo se inscribe como lengua síntoma por el hecho de bloquear el encuentro con los otros del contexto destino, inmediato y real. Vale lo mismo para el exilio radical de aquel espacio que, eventualmente, solo se revelará con todo su peso al momento del deparar con el coterráneo, con quien tal vez ya no se pueda establecer un verdadero encuentro.

NOTAS
[1] Se propone el término “contextos destino” para remitir a lo que en el campo del estudio de las lenguas extranjeras se entiende como “contextos endolingues”, es decir: contextos en los que la lengua extranjera en proce- so de adquisición circula como código propio y distintivo de una comunidad lingüística dada.
[2] Respecto a estas dificultades, es de importancia destacar que se consi- deran aquellas que no encuentran su origen en causas de tipo articulatorio debido a afecciones anatómicas del aparato fonador, déficit cognitivo u otro tipo de cuadro de naturaleza fisiológica que pudiere ofrecer obstáculos en la interacción-competencia del hablante.
[3] Merleau-Ponty (1942) sostenía la noción de “conciencia arrojada al mundo” para hacer referencia, precisamente, al advenimiento al que se hace referencia.
[4] Se concibe a dicho atravesamiento como una dimensión de permanen- cia en tanto que, en adhesión a lo planteado por Saussure, se reconoce el carácter de materialidad viva y mutante, propio del habla, conforme el consenso de una comunidad de hablantes dada, pero sin desconocer la inscripción de un momento 0 y fundante en la entrada de cada quien en ese orden simbólico.
[5] Términos textuales de las postulaciones que Freud realiza en su Manus- crito L respecto al papel de las fantasías en la arquitectura de la histeria. [6] Se propone el término “lengua síntoma” para hacer referencia al valor sintomático que puede revestir la lengua madre en ocasión de eventuales impedimentos en lo tocante al establecimiento de lazos sociales en con- texto destino.
[7] Freud (1924) en “Pérdida de Realidad en la Neurosis y la Psicosis” destacó la posible ocurrencia de perturbaciones del enfermo con el nexo a la realidad. [8] Lacan (1973). Seminario 20.

BIBLIOGRAFÍA
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218. Córdoba: Universidad Nacional de Códoba. Disponible en: http:// publicaciones.fl.unc.edu.ar/sites/publicaciones.fl.unc.edu.ar/fi - lenguasN14a.pdf
Freud, S. (1908). Fantasias histéricas y su relación con la bisexualidad. Vol.
9. Buenos Aires: A E.
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Grinberg, L. y R. (1984). Psicoanálisis de la migración y el exilio. Madrid: Alianza Editorial.
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Lacan, J. (1972-1971). Seminario 20. Buenos Aires: Paidós. Lacan, J. (1964). Seminario 11. Buenos Aires: Paidós.
Merleau-Ponty, M. (1942). La estructura del comportamiento. Buenos Aires.
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